Alejandría

lunes, diciembre 26, 2005

Islas del TIgre, 2004 Posted by Picasa

lunes, abril 18, 2005

lo que no existe, no existe

Iago:

Virtue! a fig! 'tis in ourselves that we are thus
or thus. Our bodies are our gardens, to the which
our wills are gardeners: so that if we will plant
nettles, or sow lettuce, set hyssop and weed up
thyme, supply it with one gender of herbs, or
distract it with many, either to have it sterile
with idleness, or manured with industry, why, the
power and corrigible authority of this lies in our
wills. If the balance of our lives had not one
scale of reason to poise another of sensuality, the
blood and baseness of our natures would conduct us
to most preposterous conclusions: but we have
reason to cool our raging motions, our carnal
stings, our unbitted lusts, whereof I take this that
you call love to be a sect or scion.


Shakespeare ~ Othello

viernes, abril 01, 2005

Dispersão

Mario de Sá Carneiro

Perdi-me dentro de mim
Porque eu era labirinto,
E hoje, quando me sinto,
É com saudades de mim.

Passei pela minha vida
Um astro doido a sonhar.
Na ânsia de ultrapassar,
Nem dei pela minha vida...

Para mim é sempre ontem,
Não tenho amanhã nem hoje:
O tempo que aos outros foge
Cai sobre mim feito ontem.

(O Domingo de Paris
Lembra-me o desaparecido
Que sentia comovido
Os Domingos de Paris:


Porque um domingo é família,
É bem-estar, é singeleza,
E os que olham a beleza
Não têm bem-estar nem família).


O pobre moço das ânsias...
Tu, sim, tu eras alguém!
E foi por isso também
Que te abismaste nas ânsias.


A grande ave dourada
Bateu asas para os céus,
Mas fechou-as saciada
Ao ver que ganhava os céus.

Como se chora um amante,
Assim me choro a mim mesmo:
Eu fui amante inconstante
Que se traiu a si mesmo.

Não sinto o espaço que encerro
Nem as linhas que projeto:
Se me olho a um espelho, erro —
Não me acho no que projeto.

Regresso dentro de mim
Mas nada me fala, nada!
Tenho a alma amortalhada,
Sequinha, dentro de mim.

Não perdi a minha alma,
Fiquei com ela, perdida.
Assim eu choro, da vida,
A morte da minha alma.

Saudosamente recordo
Uma gentil companheira
Que na minha vida inteira
Eu nunca vi... Mas recordo

A sua boca doirada
E o seu corpo esmaecido,
Em um hálito perdido
Que vem na tarde doirada.

(As minhas grandes saudades
São do que nunca enlacei.
Ai, como eu tenho saudades
Dos sonhos que não sonhei!...

E sinto que a minha morte —
Minha dispersão total —
Existe lá longe, ao norte,
Numa grande capital.

Vejo o meu último dia
Pintado em rolos de fumo,
E todo azul-de-agonia
Em sombra e além me sumo.

Ternura feita saudade,
Eu beijo as minhas mãos brancas...
Sou amor e piedade
Em face dessas mãos brancas...

Tristes mãos longas e lindas
Que eram feitas Pra se dar
Ninguém mas quis apertar
Tristes mãos longas e lindas

Eu tenho pena de mim,
Pobre menino ideal...
Que me faltou afinal?
Um elo? UM rastro?... Ai de mim!,

Desceu-me na alma o crepúsculo;
Eu fui alguém que passou.
Serei, mas já não me sou;
Não vivo, durmo o crepúsculo.

Álcool dum sono outonal
Me penetrou vagamente
A difundir-me dormente
Em urna bruma outonal.

Perdi a morte e a vida,
E, louco, não enlouqueço...
A hora foge vivida,
Eu sigo-a, mas permaneço,

.........................

Castelos desmantelados,
Leões alados sem juba

..........................

Paris, maio, 1913

martes, marzo 22, 2005

Eating Poetry
Mark Strand

Ink runs from the corners of my mouth.
There is no happiness like mine.
I have been eating poetry.

The librarian does not believe what she sees.
Her eyes are sad
and she walks with her hands in her dress.

The poems are gone.
The light is dim.
The dogs are on the basement stairs and coming up.

Their eyeballs roll,
their blond legs burn like brush.
The poor librarian begins to stamp her feet and weep.
She does not understand.
When I get on my knees and lick her hand,
she screams.

I am a new man.
I snarl at her and bark.
I romp with joy in the bookish dark.

martes, marzo 15, 2005

if

if freckles were lovely, and day was night,
and measles were nice and a lie warn't a lie,
life would be delight,--
but things couldn't go right
for in such a sad plight
i wouldn't be i.

if earth was heaven and now was hence,
and past was present, and false was true,
there might be some sense
but i'd be in suspense
for on such a pretense
you wouldn't be you.

if fear was plucky, and globes were square,
and dirt was cleanly and tears were glee
things would seem fair,--
yet they'd all despair,
for if here was there
we wouldn't be we.


e.e. cummings

viernes, febrero 18, 2005

(Mando un cuentito viejo. No es un ejercicio de taller, aunque bien podría serlo. Lo escribí para un concurso de "cuento breve". Veamos.)

Servicio extra

El hombre paró el auto en la esquina, justo delante de la mujer, y bajó la ventanilla.
—Cien la francesa, doscientos completo —dijo ella, sin mirarlo.
El hombre abrió la puerta, la mujer subió. El hombre arrancó, manejó durante una media hora sin hablar y volvió a parar delante de un edificio de departamentos. Bajaron. Subieron en un ascensor que rechinaba al pasar por cada piso.
El hombre abrió la puerta —un ambiente mediano, oscuro, con paredes cubiertas de libros y cuadros— y enseguida desapareció por otra puerta. La mujer miró alrededor, distraídamente primero, impaciente después. Libros, cuadros, libros. Masticaba su chicle y esperaba. Estaba calculando que ya podría haber terminado su trabajo cuando sonó el teléfono. Tres, cuatro veces. Oyó la voz del hombre:
—Atendé, por favor.
Sin asombro, levantó el tubo y dijo “Hola”. Del otro lado, después de una pausa, una voz de mujer preguntó un número. “Sí”, respondió, mirando ese mismo número en una etiqueta pegada al teléfono. La otra colgó. Ella se encogió de hombros.
Después de unos minutos (tal vez cinco), el hombre volvió a entrar. Sin mirar a la mujer, le alcanzó tres billetes y dijo:
—Gracias, podés irte.
La mujer lo miró durante tres segundos, tomó el dinero, abrió la puerta y se fue.


(Me estoy haciendo lío con tantos blogs. También lo postée al viejo Valley of Tears. A propósito, no me dejen solo ahí, ¿eh?, visítenme de vez en cuando.)

jueves, febrero 17, 2005

¿Y qué tal esto? ¿Demasiado conocido?


VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS

de Cesare Pavese

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.

Versión de: Carles José i Solsora

Extraña mesa...

... una de saberes en la que no sea convocada la ideología (aunque sea como lo contrario).
Pienso como Sartre, el Viejo Sapo. Cuando alguien escribe algo (también, y sobre todo, si ese alguien es uno mismo), habría que preguntarle por qué escribe sobre eso y no sobre esto otro. Habida cuenta de que estamos condenados a ser libres, etc.
Ahora bien, también es cierto que uno escribe lo que puede y como puede, pero ¿por qué no preguntarse por qué?
Pero que el resto no sea silencio, sino goce, estoy de acuerdo.

Yo prefiero el Syrah...